Parece una de esas curiosidades inventadas de internet, pero es completamente real: el wombat de nariz desnuda produce excrementos con una forma sorprendentemente parecida a pequeños cubos. Y lo más extraño no es solamente la forma, sino el lugar donde se crea.
Durante mucho tiempo, una pregunta evidente rodeó esta rareza: ¿cómo puede un animal producir algo con caras relativamente planas y esquinas si su sistema digestivo, como el de otros mamíferos, está formado principalmente por estructuras blandas y redondeadas?

La respuesta está dentro de su intestino. Investigadores que estudiaron al wombat descubrieron que la forma característica comienza a desarrollarse antes de que las heces salgan del cuerpo, específicamente hacia la parte final del intestino. Según un estudio publicado en la revista científica Soft Matter, los cubos se forman aproximadamente en el último 17% del intestino. [oai_citation:1‡Royal Society of Chemistry Publications](https://pubs.rsc.org/en-us/content/articlehtml/2021/sm/d0sm01230k?page=search&utm_source=chatgpt.com)
El secreto está en que las paredes intestinales del wombat no tienen exactamente la misma elasticidad en todas partes. Los investigadores encontraron regiones que pueden presentar diferencias importantes tanto en grosor como en rigidez. Cuando el intestino se contrae para hacer avanzar el material, esas zonas no se deforman todas de la misma manera. [oai_citation:2‡Royal Society of Chemistry Publications](https://pubs.rsc.org/en-us/content/articlehtml/2021/sm/d0sm01230k?page=search&utm_source=chatgpt.com)
El resultado es extraordinario: mientras el material avanza lentamente por el tramo final del intestino, las diferencias entre las zonas más rígidas y las más flexibles ayudan gradualmente a crear superficies relativamente planas y esquinas redondeadas. Es decir, el wombat no necesita un órgano cuadrado ni una abertura con una forma especial para producir esos cubos. De hecho, estudios mediante imágenes mostraron que su esfínter es redondo. [oai_citation:3‡Hu Lab](https://www.hu.gatech.edu/Lee/cubed-poops/?utm_source=chatgpt.com)
Los científicos incluso construyeron modelos físicos y matemáticos para intentar reproducir el fenómeno. Al crear estructuras con regiones de diferente rigidez y aplicar contracciones similares a las del intestino, observaron que podían aparecer formas más cuadradas. Esto ayudó a respaldar la idea de que la geometría surge de la combinación entre el material, la elasticidad del tejido y el movimiento intestinal. [oai_citation:4‡Royal Society of Chemistry Publications](https://pubs.rsc.org/en-us/content/articlehtml/2021/sm/d0sm01230k?page=search&utm_source=chatgpt.com)
También hay otra pieza importante: las heces del wombat son bastante secas. Su sistema digestivo extrae una gran cantidad de agua durante el recorrido, lo que ayuda a que el material pueda conservar la forma que adquiere dentro del intestino en lugar de deformarse inmediatamente después. Investigadores de Georgia Tech han señalado que esta característica está relacionada, entre otras cosas, con el largo recorrido digestivo del animal. [oai_citation:5‡College of Sciences](https://cos.gatech.edu/news/studying-wombats-cubic-poop?utm_source=chatgpt.com)
¿Y para qué podría servir una forma tan extraña? Los wombats utilizan sus excrementos como señales olorosas y los depositan en lugares visibles dentro de su territorio. Una hipótesis planteada por investigadores es que una forma menos redonda podría ayudar a que permanezcan sobre rocas u otras superficies elevadas sin rodar fácilmente, aunque esto se considera una explicación funcional propuesta y no el mecanismo que crea el cubo. [oai_citation:6‡Royal Society of Chemistry Publications](https://pubs.rsc.org/en/content/articlehtml/2021/sm/d1sm00142f?utm_source=chatgpt.com)
Lo fascinante es que algo que parece una simple rareza animal terminó convirtiéndose en un problema de física, biomecánica y materiales. Un intestino blando, mediante pequeñas diferencias de rigidez y contracciones repetidas, consigue producir una geometría que normalmente asociamos con moldes, máquinas o fabricación industrial.
Así que la próxima vez que alguien diga que la naturaleza no trabaja con líneas rectas, el wombat tiene una respuesta bastante peculiar: pequeños cubos fabricados dentro de su propio intestino.